domingo, agosto 03, 2008

Santiago Tower

Mucho tiempo ha pasado desde la última entrada a este blog pero eso no quiere decir que no haya ido al aeropuerto en todo este tiempo. Las condiciones climáticas han mejorado a ratos lo que significa que ha llovido y he podido aprovechar un par de días de aire limpio. Al mismo tiempo, desde que fuimos "presencias invisibles en el aeropuerto" repetimos otra visita nocturna a SCL que ya habrá tiempo de comentarles pero lo que me lleva a crear esta entrada es el recuerdo de la última visita nocturna al aeropuerto.

Es de noche y voy otra vez camino al aeropuerto. Las últimas veces que vine fue para ver salir al Boeing 767-300ER ex Lan CC-CCZ que pasó a ser operado por Aeroméxico y que fue un día de mucha neblina.



Y la siguiente ocasión es un día después de lluvia en que fuerzas poderosas me arrastraron al aeropuerto a disfrutar de un impecable día de sol y aire muy limpio.


Pero ahora es de noche y voy simplemente a visitar a mi amigo alfaromeo que está de turno y la noche después de un par de días de lluvia está bastante clara y no hace frío. Eso no impide que dada la experiencia, vista polera, camisa de franela, sweter, dos polar y parka. Parezco un oso y me cuesta moverme pero no está de más ser precavidos. El estanque de becina va a full.

Llego al aeropuerto y apenas me encuentro con alfredo me suelta un "esta noche vamos a tener una perspectiva diferente". Por un momento sospecho de que se trata pero no digo nada. Prefiero esperar a ver que sucede. De fondo veo como el segundo American está en plena carrera de despegue.

Nos embarcamos en la unidad y partimos, no a la plataforma en esta ocasión sino que nos dirigimos directamente a la construcción más alta de todo el aeropuerto y en cuyo piso superior funciona la Torre de Control del Aeropuerto Internacional de Santiago.


Tras un par de minutos de trayecto llegamos, nos bajamos y nos dirijimos con todo nuestro equipo fotográfico hacia la entrada. Luego de saludar por aquí y por allá subimos en un ascensor que nos deja a los pies de una escalera que no tardamos en comenzar a subir y que nos conduce directamente a las dependencias de la torre de control.

A primera vista impresiona lo que veo. Y con la segunda , tercera y cuarta visión sigo impresionado. Hay pantallas electronicas muy coloridas por doquier y si no entiendo su funcionamiento en un principio, eso no es problema pues luego de las presentaciones y saludos, la persona a cargo me hace una completa exposición de todo el funcionamiento del lugar.

Desde ya debo decir que lamentablemente no tomé ni una sola foto (del interior) por la sencilla razón que no quise ser invasivo ni patudo, y la verdad es que estaba tan interesado en todo lo que me explicaban que no lo consideré prioritario y menos me acordé del blog. Para la próxima sin duda que saco fotos.

En ese momento el equipo que conforma el turno de noche está encargado de la autorización de los vuelos, control terrestre y torre propiamente tal. Me muestran como es el trabajo y el apoyo que brindan las pantallas que en un comienzo no entendí. Me impresiona especialmente la pantalla donde se puede ver digitalmente cada rincón del aeropuerto. Se ven los aviones en las calles de rodaje y en las pistas; se ven también los diferentes vehículos que circulan por el interior y todo aquello que al parecer mida más de un metro. Esta pantalla es clave en condiciones de neblina cerrada como tan frecuente suele ser en este aeropuerto y responde a una eterna inquietud que tuve precisamente en días de niebla. Si el controlador autorizó el despegue del avión con esta neblina, ¿como sabe que mo hay un auto en la pista?.



Ahora ya lo se. Lo sabe porque con esta pantalla del radar lo ve todo. Literalmente nada se mueve por el interior del aeropuerto sin que ellos lo sepan.

En otra pantalla se ven los vuelos que están tanto en aproximación al aeropuerto como alejándose de él, y con un simple movimiento del "mouse" se pueden ver todos los vuelos que en este momento se encuentran en el espacio áereo chileno: desde Arica a Magallanes. Me fijo en la pantalla y veo sobre el mar a la altura de Antofagasta una fila india de aviones con rumbo norte entre los que diviso un American, el Delta y el segundo American que vi despegando cuando llegué. Increíble.

En otra pantalla se despliega toda la climatología, con gráficas de la presión, de la dirección del viento, su velocidad y el Metar. En la sección superior se ve una gráfica de la 17L con los alcances visuales en la zona de contacto, en el centro y en el roll out.

Por supuesto que toda esta tecnología electrónica tiene el respaldo de los aparatos convencionales que siempre están ahí en caso de necesidad.

La conversación se prolonga y yo entretenido como nunca miro todo, pregunto y complemento lo que había intuído ya cada vez que escucho las conversaciones por el scanner desde afuera. Claro que en esta oportunidad estoy al lado de la controladora que gentilmente me hace una demostración de todo. El funcionamiento de todo es impecable. En mi próximo vuelo tendré más que claro que mi permanencia a bordo del avión será plácida y segura gracias al trabajo profesional de estas personas. Ello junto a los atentos "vigilantes del nido" permitirán que yo disrute de mi bebida a bordo sin sobresaltos :-))

Hasta ahí todo bien.

El problema comienza cuando nos invitan luego a salir a la "terraza" que rodea la construcción y que se ve justo debajo de los ventanales en la primera foto. ¿dije ya que estamos a una altura de unos 10 pisos más o menos?. La salida no es cómoda y se hace a través de una especie de escotilla. Pasamos nosotros y las cámaras, pongo un pie afuera y recuerdo algo que ya sabía: el piso es de reja y se puede ver entre los huequitos. Miro hacia mis pies y veo que estoy parado directamente sobre el vacío. En ese momento recuerdo que tengo vértigo, pero me armo de valor y me paro sobre esa reja sin perder la dignidad. Como perro en bote me siento en uno de los tres peldaños de una escalerita que hay y me quedo tranquilo y muy quieto mirando para todos lados. Mi amigo se entretiene mientras instalando su trípode y saca fotos. Yo miro no más. Tengo la cámara colgada al cuello pero no puedo tomarla porque las manos las tengo firmemente sujetas en las barandas y no quieren soltarse por ahora. Después de unos minutos me siento más cómodo y comienzo a sacar algunas fotos pero no me da el ánimo para armar el trípode, lo que en todo caso me da lo mismo pues digamos que prefiero disfrutar de la vista que es sencillamente espectacular.




A ratos me paro y me hago el osado pero mi valor dura justo hasta donde se acaba la baranda. Hasta ahí no más llego yo. Transcurre un buen rato que estamos ahí y finalmente me canso de mi hazaña de haber estado ahí afuera sobre el vacío y nos vamos a continuar con el paseo. Entramos, nos despedimos y ha sido una visita muy interesante, con gente muy simpática y profesional.

Cuando finalmente volvemos a tierra firme (¿se vería mal si beso el suelo?), nos vamos de paseo por la plataforma nacional que está casi vacía pues está el Copa y un par de Sky's y.


Luego nos dirigimos por Alfa rumbo al punto de espera de la 17L. Somos seguidos por un A340 de Lan, CC-CQF. Está llegando la neblina y vemos como se dirige hacia nosotros el gigante con todas sus luces encendidas. Gentilmente las apaga y se puede tomar una foto.



Instalo el trípode y me entretengo tomándole fotos desde la oscuridad que en realidad son fotos para el recuerdo por que no hay mucha luz en esta parte. el A340 se queda en el punto de espera porque viene un tráfico en final corto a la 17L así que seteo para 10 segundos de exposición a ver que sale. Disparo y dos segundos después pasa un "chancho" que deja este bonito efecto en la foto.


Seguimos hacia otro sector del aeropuerto y vemos durmiendo plácidamente a los tres B732 de Air Comet que tienen la nueva pintura de la compañía.



El sector de mantto de Lan luce muy iluminado y tranquilo. La mayoría de los Bebés (A318) de mi amigo "SoyAlex" están ahí en ese momento descansando. Mi amigo también a esta altura descansa "vientre" al sol en una playa europea.


Y así se acaba el paseo pues tenemos que ir revisar las propiedades de la nueva cámara de mi amigo y a tomar un café con los "vigilantes del nido", que por muy tarde que sea están ahí bien despiertos y alertas. Más aún ahora que llegó la neblina y que las condiciones de visibilidad se vuelven críticas. Al rato y antes que la neblina empeore me retiro y en el camino perimetral cruzo bancos de niebla que por momentos me ciegan. Me acuerdo de la gente de la torre y no me preocupo porque ellos a diferencia de mi lo pueden ver todo aún con niebla.


Saludos!


3 comentarios:

alfredo dijo...

POR FIN.....YO PENSE QUE SE HABIA MUERTO EL GATTO, O QUE SE HABIA QUEDADO ATRAPADO EN UN ARBOL...JAJAJAJA...BUEN REPORTE AMIGO, SALUDOS...MENOS MAL...YA HABIA MANDADO A HACER LA CRIPTA DE " EL MUNDO PERDIDO DEL GATTO"...

Gustavo Lepez dijo...

Felicitaciones Gatto, para la proxima vez sea mas invasivo por favor jajajajajaja. Muy buena narracion, se lo que se siente salir al vacio ese, me pasa lomismo pero puede mas las ganas, o los años de hacerlo, de todos modos me muevo despacito, cuando giro la cabeza rapido me pierde el vertigo jajajaja.

Saludo sy muy bueno coo siempre, las fotos espectaculares, en especial la del chancho con apertura de 10 seg.

Patricio dijo...

Gatto, buen posteo, me gusta tu forma de relatar, bastante humano y completo.
felicitaciones, y espero pronto poder leer algo nuevo tuyo.
saludos